jueves, 31 de marzo de 2011

EL SILENCIO DE LA PALABRA: EL AUTO-SACRIFICIO DEL WERTHER

En el surgimiento de una nueva sensibilidad europea podemos ubicar “Las desventuras del joven Werther”[1], de Goethe. Sensibilidad cargada de un protagonismo absoluto del yo. Sensibilidad que se detiene frente al tiempo histórico y su anulación del individuo y lo supera desde la individualidad de su alma.  Sensibilidad que ve en la naturaleza un todo y se hace participe de esta.

Esta nueva sensibilidad se opone radicalmente al proyecto racional de la época; aquí, para el pintor y poeta Werther la naturaleza tiene una relación directa con su alma, más allá de la observación, la descripción y el estudio de la misma. Ella, la naturaleza, tiene su expresión propia. Sin embargo, en medio de ese enfrentamiento de subjetividad romántica y objetividad racional cabe la pregunta de ¿cómo el Werther se desarma de todo lo que lo constituye como sujeto de su época y se vuelca sobre esa nueva sensibilidad, sin re-caer en más que una ficción narrativa, es decir, sin volverse un juego del lenguaje racionalista de su época?

De la palabra expresada a la expresión del yo.

Se trata solamente de reconocer
lo que es verdaderamente bello y expresarlo:
y esto es ciertamente decir mucho con pocas palabras.
Werther.

Este amor, esta fidelidad,
esta pasión no es por tanto invención poética.
Werther


La palabra expresada es el medio por el cual nos enteramos de gran parte de la vida del desventurado. En ella se hace manifiesto su relación intima con la naturaleza y el descubrimiento del amor. Es por medio de la carta (diario) que él, sin interés de relatar la naturaleza externa de las cosas, muestra como las cosas tienen una naturaleza propia: un alma.

En este mismo sentido descubrimos, en apertura turbulenta el alma de Werther, como su alma se infla en las cartas, de tal manera, que lo que en principio era el descubrimiento de su cercanía con lo natural pasa a ser el descubrimiento de su cercanía con el mismo.

Sin embargo, ese descubrimiento, no se realiza de manera inmediata, sino, contempla gradualmente su vulnerabilidad frente a lo que en principio lo deslumbra. Es decir, en primera instancia, podemos ver como el joven Werther se maravilla contemplativamente de la grandeza expresiva de la naturaleza, de lo ilimitada e inclusivo, de lo poco que se puede decir de esta.

Pero luego, se hace pequeño al no entender lo ilimitada de su propia naturaleza. Las cartas, toman como pretexto a Lotte y giran alrededor de su intempestiva subjetividad: “con la misma facilidad que el viento, así cambia todo para mi” (21 de Agosto). Dejándolo envuelto en una imposibilidad frente al deseo del amor.

El deseo por él expresado, no es mas que presencia de su imposibilidad por completar-se. Lotte es su ser; todo lo que el no ha podido expresar lo contempla en ella y es ella, la que en medio de su imposibilidad, se hace reflejo consiente de su existencia, de su limitación.

El Werther así se manifiesta limitado en medio de la grandeza que lo maravilla, se hace ínfimo en medio de la infinitud de la naturaleza.  Y su sensibilidad por lo que desea, se hace igualmente infinito e ilimitado. Werther no encuentra lugar en el cual ella no se le presente. Todo lo que pueda significarle la naturaleza se hace representación de ella, por ello, el sentimiento que el pueda expresarle se hace igualmente infinito. Sin embargo, él es finito.

En medio de esa apabullante realidad de la naturaleza ¿Qué puede decirle lo exterior del mundo? Nada. Su descenso interno expresa una realidad mas fundamental que la realidad exterior:

“Sustituir cada vez mas la experiencia del mundo por la experiencia del yo es pasar finalmente a sentir que la actividad espiritual, la corriente de pensamientos y sentimientos o el camino que lleva de un estado espiritual a otro, es mas real que la realidad externa” [2]

Sin embargo, esta experiencia, sigue supeditada al margen de la palabra.  Werther se aleja de esa representación, trata de decir con su corazón y se encuentra aun, en medio de lo inexpresable. La sustancialidad de su alma, lo que lo diferencia del mundo exterior (ese que lo angustia y lo sujeta a esa realidad limitada) no puede ser expresada, debe romper los lazos de la representación, debe dejar de ser expresión poética para convertirse en una acto. En un arrojarse hacia él mismo:


“!No me esperas! Tú crees que te obedeceré y no volveré a verte hasta el día de noche buena…!Oh Lotte!, hoy o nunca mas. El día de nochebuena tendrás en tu mano este papel, temblaras y lo bañaras en tus amorosas lagrimas. ¡Quiero, debo hacerlo! ¡Cuan contento estoy de haberme decidido”

Así, el joven Werther “e uma consiência lançada na pureza dos seus sentimientos”[3] y de allí, que sus últimos pasos los leamos relatados por otro (este otro narrativo). Dejar constancia de sus últimos actos, de sus últimos instantes no es mas que hacer de la vida misma un acto sublime. Su ultima carta es avasallada por el auto-sacrificio corporal y desplazada por la grandeza de sus sentimientos.  Siendo este el momento en el cual, la palabra expresada es silenciada por la expresión del yo.

Entonces, podemos decir, que la tensión latente entre ese sujeto de expresión mediada por la modernidad, por la racionalidad de la época, es desplaza por la expresión única del individualismo: el auto-sacrificio. Y este acto, esta acción  deja claramente expresado, como es juego del lenguaje es derrocado por la inmortalidad del sujeto sensible de Werther.

GERARDO MAZUTIER


[1] “Las desventuras del joven Werther”. Goethe, Johann Wolfgang Von. Ed. Cátedra. Octava edición. 1995. Madrid. Todas las citas de este ensayo corresponden a esta referencia.
[2] “Historia social da arte e da literatura. Hausser. Citado en el libro de Artur Bispo do santos neto “A filosofía do romanticismo”: Substitui cada vez mais a experiênciâ do mundo pela experiênciâ do eu e passou finalmente a sentir que actividade espiritual, a corrente de pensamentos e sentimentos, o caminho que leva de un estado espiritual aoutro é mais real que a realidade externa” Versión online googlebooks
[3] Artur Bispo dos Santos Neto. “A filosofía do Romanticismo” Versión online googlebooks

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